El entorno familiar desempeña un papel muy importante como punto de apoyo en el tratamiento de la persona afectada por un trastorno de la personalidad. Sin embargo, hay que tener en cuenta que las personas que conviven con un familiar diagnosticado de trastorno de la personalidad suelen verse afectadas de una manera importante, como consecuencia de la sobrecarga que significa este rol de apoyo. Es muy frecuente observar signos de desgaste emocional (presencia de síntomas de ansiedad, depresión, alteraciones en el sueño y preocupaciones persistentes, por ejemplo) en familiares implicados en el cuidado de personas diagnosticadas de trastorno de la personalidad. Por ello, resulta fundamental proporcionar apoyo y formación al entorno familiar para mejorar las habilidades de autocuidados y de relación con el paciente afectado.