El concepto de personalidad describe una serie de características sobre cómo las personas se comportan, piensan, sienten y se relacionan con otras personas. Se trata de características que todos los seres humanos tienen en común y que también diferencian a una persona de otra. Los modelos más aceptados en la actualidad proponen que la personalidad se conforma en interacción entre factores biológicos (genes) y ambientales (relaciones familiares, por ejemplo). En este sentido establecer el límite entre el desarrollo de una personalidad “sana” y una “alterada” no es fácil: la diferencia fundamental entre ellas es que la “normal” es más flexible cuando intenta adaptarse a su entorno y relacionarse con él, mientras que la persona la persona que presenta problemas muestra conductas mucho más rígidas y desadaptativas.

Además, se desconocen las causas específicas del desarrollo de los trastornos de la personalidad. En la actualidad se propone que son las interacciones entre diversos factores biológicos (genes, bioquímica cerebral) y ambientales (experiencias de abuso, negligencia emocional…) las que condicionan el desarrollo de los trastornos de la personalidad. Sin embargo, no se conoce con exactitud en qué grado impacta cada uno de estos factores, ni qué combinaciones son más significativas en cada caso.